El Movimiento Slow recupera el placer de vivir sin prisas, disfrutando de la riqueza que supone la diversidad y de los pequeños placeres de la vida.
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En el slow travel el objetivo del viaje no es visitar una ciudad o zona sino descubrirla, conocerla, disfrutarla, e integrarse en ella.
Para ello es imprescindible no tener prisas: elegir un destino que sea viable conocer bien en los días de los que disponemos, no marcarse metas cuadriculadas y atreverse a improvisar.
Sin duda, charlar con las personas locales es la mejor manera de conocer un lugar, sus costumbres y la idiosincrasia de sus habitantes: siempre habrá una persona encantada de mantener una enriquecedora charla y orientar al viajero.
La idea central es:
- Integrarse en la sociedad que queremos descubrir en lugar de mirarla como quien contempla un escaparate.
- En cuanto al alojamiento, la opción más agradable es el turismo rural.
- Evitar la fijación por la cámara de fotos y la guía turística.
- Vivir la experiencia en sí misma y dejarse guiar por el instinto.
Todo esto se da en Uncastillo de forma espontánea.
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